La mejor publicidad, la que no tiene aspecto de serlo
noviembre 19, 2007 Deja un comentario
No se engañen: Cuando en su serie favorita de TV aparece el protagonista leyendo el periódico y tomando café en una taza que de manera descuidada lleva impreso el logotipo de “Nescafé”, eso es publicidad. Cuando en un telediario de cualquier cadena (más sangrante aún cuando es de TVE, porque lo pagamos todos), tras la información deportiva, anuncian la salida al mercado de un nuevo video-juego, como si se tratara de una nota cultural, eso es publicidad. Cuando en un suplemento dominical un actor de renombre concede una entrevista al hilo del inminente estreno de su última película, eso es publicidad.
Y de la más incisiva, porque es la que en realidad no parece publicidad. Todo estos spots encubiertos propagados de manera casual o en forma de noticia de actualidad, penetran a mayor profundidad en la retina del usuario, se retienen mejor, mucho más que un anuncio a toda pagina con el estreno puntual en la cartelera del fin de semana. Otra cuestión es la ética profesional de quien incluye un spot encubierto en un informativo, vendiendo como noticia lo que en realidad es el anuncio del producto de un amigo, y pretendiendo manipular el criterio del telespectador. Pero este apartado merecería su propio post.
Decimos todo esto al hilo de la aparición de Twitter en uno de los capítulos de la famosa serie norteamericana de televisión CSI, la cual no tengo el buen gusto de seguir, y de cómo muchos de los más fieles seguidores de dicha serie interpretarán esta aparición como una prueba más de lo que se preocupan los guionistas de la serie en dotar a la historia de actualidad y de estar al corriente del uso de las nuevas tecnologías… No se engañen, eso también es publicidad.
Radiohead comercializará su próximo álbum, In Rainbows, por Internet y al precio que cada uno quiera pagar.
La sonrisa de Internet cumple veinticinco años.
Después de que la Secretaría de Estado de Comunicación haya hecho público 
Hay escritores cuyos lectores se cuentan por millones, tipo Alberto Vazquez-Figueroa, que 