¿A la vanguardia de qué?

Aún estoy conmocionado al leer en la página de sucesos de la Vanguardia la noticia de que un violador vive a 368 metros de su víctima… Cuando debería vivir a 500 metros.

Resulta normal que la victima en sí se encuentre tan asustada por este hecho. Claro, si su violador viviera 132 metros más allá, la pobre mujer viviría mucho más tranquila, dónde va a parar.

La pobreza informativa de los medios “tradicionales” casi consigue causarnos hilaridad, aunque hablen de temas tan graves como el de la violación de una mujer.

ETA pone el reloj en hora

Han sido unas semanas de rutilante campaña electoral, en las que el aparato político-mediático del juego de la democracia ha echado humo, con las calderas a pleno rendimiento.

Por unas semanas, los actores de ese escenario, ciudadanos, políticos y medios hemos sabido escenificar una digna representación: Hemos sido un país emergentemente rico, moderno, desenfadado y progresista que preparaba su gran fiesta de la Democracia, para elegir a uno de los ocho líderes políticos más importantes del planeta: nuestro presidente del Gobierno.

Pero el grupo de siempre se han encargado de hacernos recordar una vez más que no somos tan modernos, tan civilizados y tan progresistas; de refrescarnos la memoria a tiros, para hacernos volver a caer en la cuenta de que siguen ahí.
Más o menos numerosos, pero ahí.

Para hacernos ver a nosotros y sobre todo al resto del Mundo que no sólo está ese otro grupo terrorista tan arcáico y extremista como Al Qaeda, que existen también ellos. Los dos únicos grupos terroristas que quedan en la Tierra lo suficientemente conocidos como para que en otros países se sepa su nombre.

De un plumazo quedán atrás unos días de vanguardia occidental, en los que parecía que nuestros mayores problemas se centraban en el color de la corbata de Rajoy, en la ceja levantada de ZP, o la niña del PP; en quién ganaba tal o cual debate, pero que en el fondo daba igual: en nuestra fiesta de la democracia ganábamos todos.

ETA nos devuelve a la realidad y nos dice que no somos tan libres, tan ricos, tan desenfadados ni tan modernos. ETA nos pone el reloj en hora.

Nuestro más sentido abrazo a la esposa, tres hijos y resto de familia de Isaías Carrasco.

Diario El País: dos maneras diferentes de hacer el ridículo

Primero dan una noticia teñida de parcialidad y de obediencia debida a Promusicae: “España, el paraíso de la piratería musical“; la cual no podemos enlazar porque ya no existe en elpais.com (para una vez que los íbamos a linkar), en la que pergeñan un ruborizante artículo, criminalizando a millones de españoles de todo tipo: jovenes, mayores, universitarios, niños, niñas, padres de familia que pagan sus impuestos (y su canon digital), llamándoles piratas que realizan actividades ilegales.

Y luego, ante la marea de indignación provocada, y seguramente dándose cuenta de que no debe estar muy bien del todo tacharnos de criminales a cientos de miles de ciudadanos, por muy pocos escrúpulos que se tengan y por muy de Prisa que se escriba, alguien con mando en el diario, se hace caquita y manda rectificar el artículo: donde dije digo, digo Diego; donde decíamos piratas, ahora escribimos intercambio de archivos.

Amigos de El País: con esta rectificación tan falsa, en la que además no piden ningún tipo de disculpa, solo consiguen hacer el ridículo nuevamente, y esta vez de manera aún más espantosa.

No se vistan ahora de corderitos, que ya les tenemos el plumero más que visto.

2007: Mal año para los algoreros

Los profesionales del catastrofismo relacionado con el cambio climático, con su sumo pontífice Al Gore a la cabeza, están de enhoramala. Tan satisfechos con ellos mismos como parecían con sus lúgubres predicciones sobre el 2007, según las cuáles este sería el año más cálido de la historia, estando apoyados por todos los medios… y resulta que la cadena de acontecimientos no ha sido tan catastrófica como pretendían los más algoreros (fusión perfecta de “agoreros” y “Al Gore”).
Según datos del diario Expansión:

· A comienzos del año pasado, el Servicio Meteorológico británico aseguraba que 2007 sería el año más caluroso de la historia.
· El ‘boom’ mediático del cambio climático ayuda a difundir la investigación.
· A lo largo de 2007 se suceden los reconocimientos a la lucha contra el calentamiento global, como el Nobel a Al Gore.
· Al final del año, las mediciones atmosféricas de temperatura sitúan a 2007 como el más frío de la década.
· El Servicio Meteorológico británico reconoce que 2007 es ‘sólo’ el séptimo año más caluroso de la historia.

Eso sí, en 2007 gente en el 3er Mundo se ha muerto de hambre y sed exactamente igual o más que en años anteriores. Y es que esta moda del cambio climático, como hemos dicho en otras ocasiones, es cosa de ricos.

Fuente: Expansión

La moda del cambio climático: El ridículo más absoluto

¿Nadie se detiene a pensar lo manifiestamente ridículos que se muestran, en sus actos y manifestaciones, los que se posicionan de manera tan progresista y desprendida contra el “cambio climático”? Ya saben, ese fenómeno que nos han contado los medios de comunicación y los políticos, en forma de inexorable axioma, sobre lo que se avecina para la raza humana en unos años… Esa nueva forma de religión cuyo Papa absoluto es Mr. Al Gore, señor que vuela en jet privado, recorre avenidas en limusina y cuya mansión consume más energía que todo el bloque de viviendas en el que vivo. Un señor que se está cubriendo muy bien el riñón ofreciendo carísimas conferencias a lo largo del Globo, por otra parte.

En esta bitácora, nos resultan ridículas la propaganda tremendista y generalizada que se está vendiendo desde diversos sectores, con informaciones como las aparecidas en diversos sitios webs, alarmantes noticias que llegan desde las negociaciones sobre el cambio climático en Bali, donde EEUU, Canadá y Japón se oponen a un tratado que salvará a la Tierra…

Nos produce una irónica risa leer en Ecosistema urbano que: “Los países ricos habían accedido a reducir drásticamente sus emisiones contaminantes para el 2020, pero otros grandes países en desarrollo, como China y la India, no se comprometerán hasta que no lo hagan todos los países desarrollados”.
Es decir, queda claro que el cambio climático es, básicamente, un problema de ricos. De gente occidental que trabaja y tiene la fortuna de hacer cuatro comidas diarias… Como usted que lee esto, como yo, como Al Gore. Miedos de personas que tenemos el estómago lleno y la oportunidad de permitirnos el lujo de pensar en otras cosas.

Porque ahora mismo en la Tierra, hay niños (y sus respectivos padres) que se están literalmente muriendo de hambre y sed y a los que estas gilipolleces sobre el cambio climático les deben parecer lo que son: Problemas de gente rica y bien alimentada. A estas personas que no tienen el estómago lleno como usted y como yo, les importa una mierda que las costumbres migratorias de muchas especies de aves esten cambiando, de hecho les trae al pairo que la Tierra quede asolada dentro de 30 años. Su prioridad se centra en sobrevivir hoy mismo. En vivir un día más.

¿Estoy haciendo demagogia? Por supuesto que sí. Posiblemente la misma demagogia que hacen todas estas plataformas contra el cambio climático. Por desgracia, mientras los habitantes de primer nivel en la Tierra (usted, yo) elucubramos sobre futuros desastres que han de llegar en veinte o treinta años, la gente en el planeta se sigue muriendo de hambre y sed en este mismo instante, hoy, ahora.

Pueden estar tranquilos, el cambio climático se solucionará (¿alguien se acuerda del agujero en la capa de ozono?), es un problema de gente con pasta, así que se encontrará la solución. Pero como diría Manuel Toharia, hay un problema más inmediato, el de la gente que muere ahora de hambre, y seguirá haciéndolo dentro de treinta años.

El País sí que no permite que la realidad le estropee una buena noticia

Ya no sólo es que reinventen una noticia poco interesante con un titular grandilocuente “Plan para infectar un millón de ordenadores”, o como cuenta Un pobrecito hablador: recuerda a esas noticias amarillistas que luego quedan en nada. Los señores redactores de El País van algo más allá. Por si no te ha interesado la noticia o has pasado de ella, te la vuelven a recordar un poco más abajo:

Cambiamos el titular rimbombante, redactamos la noticia de nuevo contando lo mismo con otras palabras y listo.
(Sí, habeis suprimido uno de los enlaces, pero lo siento chicos de El País, ya es tarde)

Los verdaderos amos del mundo

Leemos en SytiNet (sin fecha, pero suponemos que de escritura reciente) y con la firma de Sylvain Timsit, una inquietante reflexión sobre el fin de la democracia que comienza a barruntarse y los porqués y motivos de esta situación. Artículo quizá en tono apocalíptico (sólo quizá), con diez puntos bien documentados que llevan a la reflexión.
Una visión actual, crítica y pesimista sobre gobiernos desprovistos de poder real en la toma de decisiones, corporaciones que sostienen el verdadero mango de la sartén y poderes mediáticos adiestrados y manipulados, así como la amenaza en el horizonte del futuro desastre insosteniblemente ecológico que se avecina.

De recomendable lectura.

Leer artículo…

El negocio de los medios

Cuanto más televisión ves, menos te enteras de lo que pasa”, es el título de un libro reciente. Con los medios audiovisuales tenemos un exceso de información sobre las cosas más inverosímiles… menos las verdaderamente importantes y, además, recibir tanta información y a tanta velocidad, nos impide su digestión, ponerla en un contexto esclarecedor. Hay mucha información pero cada vez menos análisis. Pero la segunda manera de favorecer a los poderes es la censura.

La censura siempre ha existido. Todos los poderes han querido no solo controlar la realidad sino su interpretación. Todos los poderes requieren, en algún momento de su ejecutoria, que se haga silencio sobre ella, como manera de conseguir esa impunidad que necesitan con harta frecuencia. Los poderes tratan de que no se publiquen las noticias que les perjudican. Y si no hay más remedio tratan de darles la vuelta, en ese arte del “spin”, del maquillaje de la información, que es hoy una asignatura de tantos curricula periodísticos. Tal y como funciona la manipulación mediática, más de la mitad de los licenciados consiguen trabajo en gabinetes de imagen, en relaciones públicas, en suma, en el arte de la manipulación.

Alberto Moncada
Rebelión

Ver artículo completo en Rebelion.Org

Spamear y no echar gota

Atónita se ha quedado la Red en general y la blogosfera en particular con la noticia aparecida en el diario El Mundo en la que se aseguraba que el PSOE, en boca de Pepe Blanco, secretario de Organización, invitaba a ‘spamear’ pidiendo a sus partidarios en la Guía del voluntario ciberprogresista a que no se cortaran un pelo e inundaran de correo no solicitado a los usuarios (“se te sugiere un mínimo de 5 o 10 correos electrónicos, sin poner límite al número máximo [...] Con un solo clic puedes llegar a muchas personas a la vez y extender nuestro mensaje”).
E-mails, blogs, SMS, cualquier medio es válido según el señor Blanco para “ilusionar a los indecisos”. ¿Y por qué detenerse ahí? Desde el PSOE también se sugiere la posibilidad de inundar foros, chats, herramientas de participación de los medios digitales… y ya puestos, blogs de candidaturas contrarias.

Da la impresión de que el progresismo político de este país haya llegado a la conclusión de que, ya que no pueden atar las manos ni amordazar la voz de Internet ¿Por qué no aprovecharse de ella? Lo más triste de esta historia es que la iniciativa surja del partido político que por el momento gobierna España y que como bien dice Pobrecito hablador, ahora probablemente imiten el resto.

En realidad, quizá no sorprenda a nadie que sea precísamente la clase política la que se aproveche de la parte más sucia, rastrera y oscura de este fantástico invento llamado Internet.

El metro de Londres se queda sin habla

“Hola, gracias por pasar por aquí. Lamentablemente, mi sitio actual está abrumado por el gran número de personas que desean descargar los MP3 de mis parodias sobre el Metro. Por favor, vuelve en unos días.
Gracias, Emma”.

Esta es la escueta nota que aparece en la web de Emma Clarke, una de las voces más conocidas de Londres, por ser hasta hace bien poco la voz del metro de Londres. Cualquiera que haya visitado la capital londinense en los últimos ocho años habrá oído la conocida letanía de advertencias como el famoso ‘Mind the gap‘ (alertando a los pasajeros a que vigilen su paso entre el andén y el vagón) o el ‘Stand clear of the closing doors’ (que invita a los usuarios a dejar libres las puertas).

Emma inició hace poco una serie de parodias grabadas por ella misma y colgadas en su sitio web, que incluían algunas críticas hacia el conocido ‘Tube’ londinense. Una broma que ha precipitado su despido, tras ocho años de servicio. En sus falsos mensajes en mp3, Clarke arremete con típico humor británico contra los turistas estadounidenses o los vecinos de los suburbios, exactamente en el mismo tono con el que locutaba los mensajes grabados para London Underground.
Entre sus grabaciones satíricas encontramos perlas como “Recordamos a nuestros amigos los turistas norteamericanos que seguramente están hablando demasiado alto“. En el mismo tono neutro tan familiar de sus mensajes del metro, se puede escuchar también: “¿Podría el pasajero de la camiseta roja que simula leer el periódico, pero que en realidad está mirando el pecho a aquella mujer, dejar de hacerlo, por favor? No engaña usted a nadie, sucio pervertido“.

Con la creación de estas sátiras mordaces, Emma tuvo una idea genial y simple, quizá como todas las ideas geniales, pero que a London Underground (TFL) no le ha hecho la menor gracia. Los argumentos dados por Transport for London a la acción de poner a Emma de patitas en la calle son las críticas hacia la propia red, más que por los anuncios en broma.

Emma ha perdido su trabajo, pero… La página de la protagonista de esta historia quedó colapsada tras el eco mediático de su despido ante la avalancha de internáutas que querían escuchar sus parodias (¿Cuánto valdrá poner un anuncio ahora en su página?). Ha sido entrevistada por el diario Evening Standard, la búsqueda de su nombre en Google provoca más de dos millones de entradas y su atrevida travesura circula por todo el planeta a través de la Red.
¿Realmente Emma se ha quedado sin trabajo?

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